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Primer Premio en el Concurso de la Plaza de los Descubrimientos, Torrijos (Toledo)

Dos mundos: el viejo mundo de la Europa desarrollada y el nuevo mundo de la América indígena. Dos mundos unidos y separados por el agua que tuvieron que convivir a la fuerza. Dos culturas lineales que confluyen hacia un mismo punto en el tiempo y en el espacio, que aprendieron a convivir en un territorio extraño para unos y natural para otros.

 

Los descubridores, personajes en busca de mejor gloria al otro lado del Atlántico, aparecen  como conquistadores de un vasto territorio en nombre de la Corona española pero que, en la mayoría de los casos, sólo buscaban su propia gloria y riqueza. Una de las búsquedas incansables por parte de muchos de estos descubridores y conquistadores es la búsqueda de la fuente de la eterna juventud que, según los indígenas, debía encontrarse en algún lugar entre Florida y el Caribe. Esta búsqueda será el punto sobre el que girará esta intervención arquitectónica.

 

La intervención refleja los dos puntos de vista del nuevo territorio americano. Por un lado se encuentra el punto de vista colonizador, en el que las nuevas ciudades se generan a partir de una malla ortogonal trazada desde la Plaza Central y que se extiende a lo largo de todo el trazado de la ciudad. Por otro lado, el punto de vista de los indígenas, que tenían a la madre naturaleza como la generadora de sus poblados y ciudades. Así, se enfrentan la ordenación ortogonal de los colonizadores y el desorden natural de los indígenas, todo ello articulado por una fuente central, alegoría de la fuente de la eterna juventud.

 

- Parte Indígena, la zona dedicada a los pobladores originarios de América, se caracteriza por su desorden racional u orden natural. Esta zona se proyecta en la parte noreste de la intervención, de manera que constituye un acercamiento gradual desde el acceso principal (situado en la Avenida de la Estación).

 

Son tres los elementos que configuran básicamente esta parte de la plaza: en primer lugar, las grandes extensiones de pradera y árboles. Por otro lado, los caminos realizados con grava y arena, asemejando las playas a las que llegaron los descubridores. En tercer lugar, el agua como elemento común entre ambas civilizaciones.

 

Un camino en pendiente  marca el recorrido hacia el manantial  de agua, que nace de la misma roca y que es el punto central de esta parte de la intervención. Desde aquí podemos acceder a la zona denominada B gracias a una escalinata realizada en el suelo mediante troncos de madera, o bien continuar el recorrido por el mismo camino.

 

-  Zona Géiser: un gran géiser o chorro de agua surge de las entrañas de la tierra, generando un punto de atracción en el complejo de la plaza. Este géiser sirve como punto de referencia visible desde toda la plaza y es el que proporciona el agua a las dos zonas acuáticas. Por un lado, y mediante una serie de filtros en el interior de la tierra, se dirige al manantial; por una segunda circulación por gravedad, se dirige hacia el estanque central de la plaza. Este agua será reconducida de nuevo al punto de inicio del géiser y, de este modo, se dispone de una circulación completa.

 

-   Zona A. En esta zona de la Plaza de los Descubrimientos, se sitúa uno de los emplazamientos más hermosos del complejo: un manantial de agua proveniente del géiser que, tras filtrarse por las paredes, reposa en un pequeño estanque al borde del camino.

 

Este espacio tiene como objetivo generar un espacio de calma y tranquilidad para los ciudadanos, donde poder pararse y tranquilamente conversar o, simplemente, contemplar el agua circular.

 

-   Zona B. Se trata de una zona principalmente generada para el esparcimiento y los deportes al aire libre, que pueden practicar tanto jóvenes como mayores. El lugar idóneo para realizar cursos de yoga, tai-chi o cualquier otro ejercicio al aire libre. Una zona generada en lo alto, desde la que se puede contemplar el resto de la plaza, arropada por un gran número de árboles. 

 

Parte Colonizadores. Es la zona dedicada a los colonizadores del Nuevo Mundo. Se caracteriza por ser una gran malla ortogonal, característica de sus primeros asentamientos. La malla partía de una plaza central, cuadrada o rectangular, que daba el trazado a las calles restantes de la ciudad. En la intervención se opta por utilizar este centro para ubicar el estanque de agua, como elemento armonizador entre los dos mundos. Se utliza también como alegoría a la fuente de la eterna juventud, buscada por ambas civilizaciones. 

 

Esta parte de la intervención se dota de elementos pétreos y duros, en contraposición con los elementos naturales existentes en el Nuevo Mundo. De este modo, aparecen el estanque, una gran pérgola de madera, una cafetería y un espacio diáfano, para concentraciones diversas. Estos elementos se disponen ortogonalmente, siempre con la malla base como referencia.

 

-  Zona Estanque. Un estanque en la parte central es el elemento principal que da vida a toda la plaza. Un elemento armonizador entre los dos espacios generados, que da tranquilidad y que invita a la contemplación.

 

El agua de una gran cascada proveniente a su vez del géiser alimenta a este estanque. En el centro del mismo, un monumento pétreo recuerda a las tres carabelas de Colón que descubrieron América.

 

-  Zona C. El espacio destinado al ocio y el espectáculo en la plaza. Se crea un espacio prácticamete diáfano, exceptuando un pequeño escenario, lo que lo convierte en un lugar polivalente que puede ser utilizado para conciertos de música, actuaciones teatrales, pasacalles o simplemente como lugar de encuentro.

 

Próximo a esta zona se genera un espacio lúdico para los más pequeños, con la posibilidad de ampliar el número de juegos. La cercanía con diferentes zonas lo hace un lugar de una gran polivalencia.

 

-  Zona D. Se propone una gran pérgola de madera que se extiende a lo largo de todo el paseo; un elemento que combina numerosos espacios en su interior. La cafetería como elemento ortogonal de la intervención es un elemento próximo al estanque y a la pérgola, combinando de esta manera la frescura generada por el primero con la sombra generada por el segundo. De este modo, se puede disfrutar en cualquier momento de esta terraza.

 

Dispuestos en el borde de la intervención, a lo largo de la Avenida de la Estación, se dispone una línea combinada de árboles y bancos para el uso diario de los viandantes.

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© Álvaro Albero Jiménez de Castro I estudio@arqit.es

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